Al marchar la periodista K, se quedaron sin poder decir las palabras que llevaban su sonido.
Los reyes empezaron a pensar una solución a este problema, y fue la enfermera C, que en su afán por ayudar, se le ocurrió que ella podría decir “ca, co, cu” pero no “ke, ki”. Esta solución podría valer de momento, mientras encontraban a otro personaje que dijera “ke, ki”.